Romanos 8:35,3835 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?… 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Fue mucho tiempo que viví mal gastando tiempo, recursos y buenas oportunidades. Demasiados instantes de sobre confianza en mí mismo y orgullo espiritual. En verdad me sentía atrapado por tormentas en el alma impredecibles y casi siempre destructivas. En fin, que el vivir de esta manera estaba aniquilando mí ser y mis relaciones con otras personas. Un domingo a la noche decidí asistir nuevamente la iglesia que por algún tiempo había estado visitando… Decidí aquella noche arrodillarme y orar con fe y total renuncia a los caprichos de mi ego. Cuando el predicador preguntó si alguien necesitaba oración, pasé al frente sin pensarlo mucho. El, me habló palabras de parte de Dios que me conmovieron grandemente, palabras que me desnudaron y me restauraron. Me dijo: “El vivir en esclavitud no es de hijos de Dios” y luego me citó Romanos 8: 35 y 38La palabra de Dios es medicina al alma, esta nos convence y transforma de manera poderosa y milagrosa. Admito que tal vez algunos al leer estas letras pensaran que su caso es ya un imposible, que no hay vuelta atrás… Amigos, tal vez hayan situaciones en su vida que no tengan otro remedio que no sea arrepentirse genuinamente y volver a caminar en la dirección correcta. Volver a caminar a una nueva vida, a una nueva relación con Jesucristo, a una de la cual nadie te podrá separar jamás..




